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Éxitos!
Saludos
Roxana
11 Nov // php the_time('Y') ?>
Concursos de Agencias: ¿Deben existir? ¿Tienen que ser rentados y regulados?
El amor se ha vuelto efímero, pasajero. Si señor. Y quien todavía crea en el matrimonio hasta la muerte, que lo demuestre. Que comparta la vida entera mirando la misma cara por la mañana, hasta que La Parca venga por ellos.
La conducta migratoria es inevitable. Porque el cariño entre agencias y clientes también es un amor interesado. Un amor que se basa en números, en mediciones dudosas, en volumen de venta, en amiguismos y en la suerte que nos depare el capricho de turno.
Maravilloso. Ahora que aceptamos que los clientes se mudan de agencia, estamos listos para superarlo.
En tal caso, los concursos son la alternativa que todos conocemos. No estamos del todo seguro acerca de si son el mejor sistema creado hasta el momento, pero lo que sí sabemos es que no conocemos otro mejor.
Por supuesto que tiene cosas positivas. Quedarse sin pareja, es una oportunidad para encontrar una nueva. Por eso, creemos que la agencia que no tuviera la cuenta adjudicada hasta el momento del concurso, verá una chance de hacer nuevos negocios.
Pero claro, muchos necesitan coquetear con el vecino, únicamente para reafirmar que la pareja de uno es la mejor. Y en el camino, el amante enamorado, gasta esfuerzos y muchas veces dinero, completamente en vano.
Por esa razón, sostenemos que los concursos deben ser rentados.
Sería ridículo imaginar la siguiente charla telefónica:
Hombre: Bueno ¿Nos vemos?
Mujer: Si ¿Tenés auto?
Hombre: Si, te paso a buscar y te invito a cenar ¿Te parece?
Mujer: Si, dale buenísimo.
Hombre: Genial, pero terminamos en mi casa.
Mujer: Ah, ¿Estás haciendo todo esto por interés?
Hombre: Y… no va a ser para que comas gratis.
Y aunque ridículo en la práctica, interesante en la teoría. La mujer debería elegir cuidadosamente su cita. Sin embargo, para los concursos no suena tan descabellado. Es posible limitar el llamado a concurso indiscriminado para evitar excesos. Y lógicamente, cuando hay una renta, debe haber una regulación.
Dejar las cosas claras desde el principio. Únicamente para impartir justicia entre los participantes. Bueno sería ver hombres por la calle con remeras que digan “Soy histérico” o “Soy mamero”. Pero desde luego, se trata de venderse y no de crucificarse.
La última conclusión tiene que ver con el abuso. Algo que normalmente sucede con las personas que cambian frecuentemente de pareja, es que no llegan a establecer un vínculo fuerte con ninguna. Por tanto, una conducta como esta, tampoco es beneficiosa para una marca. Porque los productos tienen que tender a forjar una identidad. Porque los procesos de trabajo no son actos de magia, donde lo que antes no vendía, ahora vende así como así.
En definitiva: Los clientes y las agencias tienen que aprender reglas de convivencia. Tienen que llevarse de manera saludable y comprender que es posible enamorarse de otro. Deben contemplar que ambos quieren lo mejor para la pareja. Porque es un fastidio llegar al final de una relación, acostumbrarse a otra nueva o sentirse abandonado. Pero mientras dura, no hay nada como el amor.
6 Nov // php the_time('Y') ?>
Castillo 625 – Capital Federal
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Y de repente todos hablan de la crisis, hasta aquellos que no suelen hacerlo. Publicistas, marketineros y comunicadores de intereses creados vemos a la crisis como el enemigo que recortará nuestros presupuestos de un sablazo rápido y, a mi parecer, no tan certero. Nos llegan noticias, emails, mensajes instantáneos y recortes desde el llamado “primer mundo” con mensajes apocalípticos, gente de traje y corbata rasgándose las vestiduras porque no van a ganar tanto como suelen hacerlo de manera regular. Nada nuevo para nosotros, especímenes locales acostumbrados a las crisis cíclicas a las que estamos expuestos en las pampas húmedas.
Señores, sonaré darwinista, pero se trata de la supervivencia del más apto (¡de nuevo!). No es más ni menos que eso. La especies que más rápido y adecuadamente se adaptan a las nuevas condiciones que el ambiente les impone son las que capean el temporal. No estoy descubriendo la pólvora, pero en una actividad tan conservadora como la publicitaria es bueno recordarlo.
Por suerte para todos nosotros la gente (y no logro quitarme el vicio publicitario… “la gente, el consumidor” también somos nosotros lo que trabajamos de éste lado del mostrador) va, es decir vamos, a seguir comiendo, moviéndonos de un lugar a otro de la ciudad, buscando entretenimiento e información y vistiéndonos, entre otras tantas cosas. Necesitaremos bebidas, comidas, medios de transporte, televisores, computadoras, ropa, zapatos, perfumes… en fin todo aquello que nosotros ayudamos desde nuestra profesión a posicionar para ser elegido antes en la góndola a la hora de la verdad, la compra.
La diferencia radica en que quizá haya más análisis y estudio antes de tomar decisiones de inversión en comunicar, como también luego de finalizar una campaña o acción. Ser cautos no quiere decir no hacer nada o paralizarse. Y para medir y mensurar efectividad de lo que hacemos, el entorno digital es idóneo. Por lo tanto todos aquellos que escuchamos las palabras crisis, recortes, reducción y demás vemos más oportunidades que barreras y miedos. Nacimos medidos, todo lo que hacemos (campañas online, acciones en motores de búsqueda, campañas digitales de PR, micrositios, sitios corporativos, plataformas de reracionamiento, redes sociales, acciones virales, etc) es medido todo el tiempo, con la posibilidad de ajustar o corregir como así también testear sin jugar las fichas grandes que exigen a veces las campañas también grandes en medios masivos.
Será cuestión de dejar el monólogo publicitario de una vez por todas. Comunicar de manera relevante. Ser entretenidos. No irrumpir. Conversar. Escuchar. El consumidor aprecia los pequeños detalles, y más en épocas de crisis. Pero a no olvidarse que una acción en nuevos medios no son el resultado de dos tardes de diseño web, o de colgar el logo de una marca sin nada de sentido o razón dentro la red social de moda. Hay mucho talento detrás de una campaña interactiva además del esfuerzo puesto en estrategia y creatividad. La ejecución y la producción incluye profesionales de diversas áreas y con habilidades que deben cumplir lo más altos estándares en los terrenos que sean: fotografía, filmación, retoque digital, redacción de contenidos, programación, integración de tecnologías, por mencionar algunos. Eso no se hace con el vuelto del presupuesto de comunicación, ni se produce con dos amigos que les gusta jugar con el Flash… no vale la pena echar a perder grandes ideas por no apostar un poco más. Las buenas ideas, las más aptas, y más en tiempos de crisis, son la que sobreviven.
Crisis para el primer mundo entonces, el pan nuestro de cada día para los que vivimos y trabajamos de éste lado del mundo. A no tener miedo, a no paralizarse, a no recortar porque sí. Y a probar, intentar nuevas vías y maneras. Siempre hay alternativas. Busquémoslas, provoquémoslas. Me despido con mi frase de cabecera, que suena un lugar común, pero al menos no suena cómoda… “si querés resultados diferentes, no hagas siempre lo mismo”.